Isha, la gurú que ex seguidores denuncian por estafa, fraude y riesgos vitales

El “sistema” que ofrece auto sanación y felicidad a destajo no sería más que un engaño para doblegar voluntades y exprimir dinero a los miembros; una secta que expone gravemente la salud de las personas, según denuncia desde Uruguay el miembro de la RIES Miguel Pastorino.

 

 

Desde hace algunos años la australiana Jennifer Lee Duprei, quien se hace llamar “Isha” es la supuesta iluminada que seduce a muchos con su mezcla de creencias y métodos que ofrecen el sueño dorado de auto sanación y felicidad. Ha sido “gurú” de artistas, figuras públicas y personas crédulas que se doblegan ante su liderazgo. Se apoya también en una sólida publicidad, estrategia de marketing y abogados. Sí, porque muchos de sus ex seguidores han denunciado el comportamiento narcisista y mesiánico de esta mujer, cuyo sistema de pretendida sanación sería la fachada para el lucrativo negocio de una secta. 

 

Al respecto Miguel Pastorino, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) declaró al semanario Portaluz que… “En Uruguay ha habido importantes denuncias contra el Spa de Isha y su sistema, porque había generado dañinas secuelas en las personas, a nivel psicológico, al estilo de una secta destructiva”. Pastorino, confirmando el testimonio de ex adeptos, advierte el poder de seducción que exuda Isha en sus intervenciones y escritos. “Ella se cree portadora de una verdad revelada, que además intencionadamente –señala– se orienta a un público adinerado y/o influyente en las sociedades, porque dicha verdad se ofrece al mundo a precios elevados”.

 

Dominación, abuso y suicidio

 

En opinión de Pastorino, el sistema no sólo es una “gran ensalada de técnicas orientales, mezcladas con algunos aspectos de la Nueva Era” que embaucan y niegan las verdades fundamentales sin resistir el más mínimo escrutinio de la ciencia, sino que además utiliza peligrosas “técnicas pseudo terapéuticas” …

 

Ubicado a 55 kilómetros de la ciudad uruguaya de Montevideo, un imponente edificio especialmente construido, llamado el “Spa de la conciencia”, hospeda y recibe todo el año a los seguidores que cancelan elevadas sumas en dólares para participar de las sanaciones internas de las que advierte Pastorino. “Aquí en Uruguay tuvimos el caso de una chica que se suicidó dentro de la casa. Según la denuncia de uno de los ex miembros, habría sido por la inducción a ciertos estados alterados que le generaba el sistema”, precisa Pastorino.

 

Sus técnicas de sanación –agrega–, son en definitiva de manipulación, por ejemplo, la inducción u otras donde se les invita a controlar la respiración hasta llegar a la hiperventilación. “Cualquier médico sabe que, si una persona respira hondo mucho rato, puede llegar a tener alucinaciones. Te hacen creer que la hiperventilación es una experiencia espiritual. Te dicen ‘se te ha expandido la conciencia y ha tomado contacto igual con otros universos’… claro, si tú ves en colores, te pueden hacer creer que eso es cualquier cosa. Hay entonces una manipulada interpretación pseudo mística de algo totalmente fisiológico, para que la persona crea. Entonces ciertas prácticas, no manejadas por un terapeuta serio, por un psicólogo, por un médico, obviamente te pueden perjudicar”. 

 

Manipular es la estrategia

 

Miguel Pastorino afirma que Isha y su método son una abierta negación del Dios cristiano. Invita a despertar la conciencia “de que tú eres Dios” y por cierto que “el nivel de conciencia que ella tiene de ser Dios es mayor que el de sus discípulos” y allí radica la suma manipulación religiosa que busca instaurar su mesianismo, denuncia el sacerdote.  “De hecho en sus libros aparece. Tienes que dejar atrás tus creencias, todo lo que has mal aprendido y adherir a esta nueva conciencia de que somos Dios” y donde ella tiene, como se ha dicho, un sitial destacado.

 

Asevera el investigador de la RIES que bajo estas premisas Isha y su propuesta promueven una cultura de la devoción pagana abiertamente panteísta, mediante su sistema de pseudo sanación que no es más que otra expresión de la Nueva Era. “En la cultura postmoderna la gente dice «yo soy católico, pero Dios es energía», «yo soy católico, pero creo en la reencarnación» y tienen una ensalada en la cabeza que obviamente es producto de esta cultura consumista que intenta transformar la religión en una carta de menú de restaurant.”

 

La experiencia muestra a Pastorino que los más proclives a dejarse embaucar son aquellos “cuya voluntad es débil para tomar decisiones; son como adolescentes crónicos, que de alguna manera necesitan siempre que alguien decida por ellos, son personas vulnerables en lo emocional. Aunque sean profesionales muy capaces en su desarrollo técnico, no necesariamente esto es proporcional a su inteligencia emocional” advierte.

 

Finalmente señala que Isha representa el mismo problema de las sectas más destructivas que ha conocido Europa, donde, “disfrazadas de un centro terapéutico, de una propuesta de sanación, realizan una importante manipulación mental, que en el fondo es un negocio y no hay otra razón más que el culto al propio líder, que es un hecho. No hay más que un culto a la persona de Isha que se da al interior de la cerrada agrupación y que no está dicho en lo público”.

 

El caso de Paula Lippold

 

Hasta el centro La I (Spa de la Conciencia de Isha en Uruguay), llegaron las hermanas Paula y Silvina Lippold en 2005. Tenían 33 años y querían seguir la “mística” de Isha, luego de oírla durante un seminario que dictó en Buenos Aires.

 

El relato de Paula Lippold es uno de los 15 testimonios contra la fundación que preside Isha contenidos en la denuncia penal presentada el 20 de abril de 2012, en el juzgado de Atlántida, Uruguay.

 

La trama de la acusación legal que defendió a las víctimas acusó a Isha de “reducción a la servidumbre”, “estafa”, “ejercicio ilegal de la medicina”, manipulación psicológica e “inducción al suicidio”. A raíz de esta denuncia, Isha tuvo que comparecer ante la justicia.

 

Si desea más información lea la carta publicada por Paula en El Diario de Uruguay pulsando aquí.

 

 

Fuente: Portaluz

 

 

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